Santo Domingo.RD. – El reciente apagón general que afectó al país ha abierto una brecha de debate técnico necesaria. Para la Asociación Dominicana de Energías Renovables (ADER), es imperativo que el análisis se base en hechos cronológicos: el evento ocurrió a las 10:50 a. m., un horario donde la generación fotovoltaica apenas inicia su curva de ascenso y no presenta rampas abruptas.
Este dato es vital, pues descarta que el colapso fuera provocado por un exceso de inyección renovable o por la falta de almacenamiento en los proyectos solares actuales.
El nudo del problema: La rigidez de las térmicas
Según el análisis de ADER, el foco debe ponerse en la operación de las unidades térmicas de gran escala. Estas plantas, diseñadas para generación base, poseen “mínimos técnicos elevados”, lo que significa que tienen poca flexibilidad para bajar su producción cuando hay cambios súbitos en la red.
“Cuando estas unidades operan cerca de su máximo y ocurre una reducción de demanda, el sistema entra en sobre-generación, activando protecciones que sacan grandes bloques de potencia, provocando el efecto cascada”, explica la entidad.
Apoyo al Organismo Coordinador (OC)
ADER también salió en defensa del Organismo Coordinador, aclarando que este actúa bajo mandatos técnicos y no puede “hacer magia” ante las limitaciones físicas de las centrales térmicas que no pueden operar por debajo de sus mínimos de seguridad.
Una oportunidad de modernización
Para la asociación, este apagón no debe usarse para simplificar el debate, sino para:
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Mejorar la flexibilidad del parque de generación nacional.
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Reforzar la transmisión y la disciplina operativa.
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Preservar la seguridad jurídica de quienes invierten en la transición energética.



