Por Bolivar Mejia
A veces pienso que los empresarios turísticos del pais y las autoridades del MITUR, deben repasar o leer de nuevo a teóricos del marketing turístico como Phlip Kotler y otros, para que entiendan que es el Producto Turístico y como se conforma, para que sepan cuál es el valor de la mano de obra turistica y que significa un empleado del turismo para un hotel, un restaurante, un resort u otra actividad de las que brindan este tipo de servicio en cualquiera de sus áreas.
El empleado turistico, no es igual a un empleado de otro sector de la economia, como el comercio, la industria, colmado, agricultura etc. Y cuando digo que no es igual, no me refiero a lo humano, porque en eso, somos todos iguales; me refiero al rol que juega en el comercio convencional, donde el producto o mercancia, esta separado del comprador y del vendedor, en un estante o un exhibidor y donde inclusive, el comprador la puede oler, tocar y hasta probar antes de adquirirlo. Esto no sucede en el turismo.
En la industria turistica el producto es diferente y el empleado forma parte de la mercancia que vende se vende en el negocio turístico, y no se puede separar de ella; podríamos decir que el personal es parte integra del producto. Si usted vende una mercancia en un local comercial, ferreteria, supermercado u otro, usted la almacena con mucho cuidado para que no se estropee, cuando un empresario turistico, le paga mal, trata mal, no alimenta bien a sus empleados, en una industria que desperdicia el 30% de la comida que se sirve, esta estropeando la mercancia que esta vende, que es la experiencia del comprador, que en este caso es el turista, quien para poder consumir el producto que compro, por obligación debe interactuar con un empleado, quien debe tratarlo con cortesia y amabilidad.
En turismo el empleado forma parte del producto que brinda el propietario del hotel, no asi, el gerente y mucho menos el propietario del mismo, pero el que no puede faltar en esa dinámica final, donde el turista consumirá el producto, para generar la experiencia que adquirió con antelación, es el empleado de la base de la industria del turismo, los que cobran el peor salario del sector, recepcionistas, camareros y camareras, mucamas, cocineros, vigilantes, animadores, etc.
A nuestros empresarios turísticos se les olvida, que ellos no venden solo una estructura fisica, ni playas, o un plato gastronómico, ni una aventura recreativa, venden una experiencia y las experiencias se crean a traves de interacciones humanas y quienes interactúan con los turistas desde que llegan al aeropuerto y todo el dia en el hotel, no son los cargos gerenciales, son los empleados de la base, esos son los encargados de crearle la experiencia al turista y con su trato, servicial, córtez y amable, le sacan sonrisas de satisfacción a los turistas y las ganas de repetir la experiencia.
Un mal camarero en un restaurant de alta cocina, le puede dañar el sabor al plato preparado por el mejor chef del mundo, porque con su actitud esta estropeando la experiencia del comensal, quien no podrá disfrutar a plenitud las sabores de la comida. Si el sector turismo dominicano aprende ese detalle, nuestro turismo tomaría otra vuelta y no tendrían los hoteleros la necesidad de contratar mano de obra barata, para fomentar un turismo sobre las cenizas de los centrales azucareros, que precisamente abundaban en el este del pais.
Las autoridades tienen que entender que no es solo atraer nuevas inversiones al pais, tambien hay que humanizar la industria sin chimenea. Porque la cosa no es como dijo el senador de la Altagracia Cholitin, en la Semanal del presidente, a proposito de la marcha a de la antigua orden a Friusa, con la cual estoy y estuve en desacuerdo, que quieren dañar el turismo y que el turismo es vulnerable, no creo que ese termino le quepa a la industria turistica, vulnerables son los seres humanos que trabajan allí y el turismo dominicano ya ha crecido tanto en términos económicos, que es hora de que comience a generar los más altos indices de desarrollo humano en el pais.
Eso seria un gran orgullo para todos los dominicanos, incluyendo a los empresarios turísticos.



