BAYAHIBE UNA EXCURSION QUE REAFIRMA LAS BELLEZAS DE NUESTROS RECURSOS NATURALES.

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Isla Saona, situada al sureste de la República Dominicana, tiene 110 kilómetros cuadrados, pertenece a la Provincia la Romana y es parte del Parque Nacional del Este. Es un área protegida.

En Bayahibe se abordan  las lanchas o catamaranes que llevan a los turistas,  bordeando el litoral del parque natural del Este hasta la isla Saona. Esta excursión es una hermosa  experiencia  para el complemento del  turismo todo incluido que se oferta en los hoteles de Bávaro Punta Cana,  la Romana y toda la región este, cada día cientos de turistas llegan a esta playa, que también es visitada por nacionales que ejercen su derecho a realizar turismo interno y disfrutar junto a los visitantes de los maravillosos encantos con que cuenta el destino República Dominicana.

El servicio que brindan los que operan y sirven en  las lanchas y catamaranes es amable y respetuoso, se nota el interés por la seguridad de las personas, una vez dentro de la lancha reparten los salvavidas reglamentarios, los motores  rugen y esta comienza a deslizarse con suavidad surcando las aguas azul turquesa de un mar claro, que en ocasiones parece un espejo sobre el cual rebotan los rayos del sol de una mañana que ya busca el pico del medio día.

En la lancha viaja un grupo de argentinos y otro de dominicanos, isla Saona es una excursión acta para toda la familia, por lo que  hay personas de avanzada edad y niños, esto nos acerca un poco al carácter inclusivo a que aspira la actividad turística nacional, pero aun las personas con discapacidad psico motora tienen dificultad para ejercer su derecho a la libre recreación, como pudimos observar cuando unos cinco hombres levantaban una joven en silla de ruedas para poder embarcarla, cuando esto se facilitaría si en vez de acercar la lancha a la playa, se utilizara un pequeño muelle con rampa para el embarque y el desembarque de todas las personas con facilidad y más seguridad.

Estando todos los pasajeros debidamente sentados y asegurados, la embarcación gradualmente toma velocidad,  levanta la proa y se yergue para surcar las olas, así nos lleva mar adentro, entre un espectáculo de lanchas que van y vienen con su carga de turistas con la piel roja quemada al sol, otras  con personas  de las islas inglesas y algunas con bulliciosos dominicanos, que al rebasar nuestras embarcación lanzan al unísono un grito de alegría al darse cuenta que en la nuestra  viajan dominicanos igual que ellos.

La excursión a la isla Saona tiene varios encantos, el primero es la sensación de navegar sobre un mar limpio y hermoso, haciendo contraste con las nubes blancas de un cielo azul que parece sonreír,  mientras el verde de la costa nos saluda desde la orilla con sus palmeras inclinadas sobre el litoral. Nuestra primera parada es en la piscina natural donde los excursionistas bajan a tomar un baño y a hacerse fotos con las estrellas de mar que allí abundan, y que fue el único elemento que me inquietó, pese a que la tripulación trata con mucha delicadeza a estos animales, cuidando que no estuvieran mucho tiempo fuera del agua,  pienso que la sostenibilidad recomienda que no se le toque, por el estrés que podemos causar en estos organismos vivos, que son parte integral del ecosistema marino que es su hábitat natural.

No hay dudas de que el Clúster Turístico de la Romana Bayahibe, los pescadores de Bayahibe y la Asociación de Hoteles de esta demarcación han hecho un trabajo digno de imitar en otros polos, aunque aún  falta mucho para alcanzar la certificación de destino sostenible, este polo es uno de los que está más cerca de lograr ese objetivo, las playas aquí lucen muy limpias, la población se ha integrado al desarrollo turístico, los desperdicios al parecer son manejados con buenas prácticas de eliminación.

El servicio en la isla está al nivel del costo de la excursión, se sirve comida criolla de buena calidad y exquisito sabor, se mantiene el acopio de bebidas refrescantes para los visitantes y esta la opción de comprar pescado o langosta para el que pueda costearse un almuerzo de más categoría por su cuenta;  los rostros de los que prestan servicio en la isla siempre están iluminados por una gran sonrisa.

El paisaje visual en esta zona encandila al visitante, pero Saona tiene muchos atractivos de los cuales se pueden disfrutar , avistamiento de aves, diversidad de fauna y flora, incluso varias especies en vía de extinción, por lo que se creo un refugio de vida silvestre para la conservación de especies como las tortugas marinas; La Saona está calificada como una de las más importantes reservas ecológicas del país, por lo que su integración total y su certificación como turismo sostenible con todo lo que implica esta práctica, como es la prohibición de lanchas de motor, construcción de muelles apropiados,  convertiría a Saona en un verdadero paraíso para las especies que viven allí y para aquellos que decidan visitar la hermosa isla.

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